Todos los Fieles Difuntos
Todos los Fieles Difuntos, la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, es el día en que toda la Iglesia ora por las almas de los muertos que han fallecido en la gracia de Dios pero que aún no están plenamente purificadas, para que sean limpiadas de toda mancha restante y admitidas a la visión de Dios. Siguiendo oportunamente a la solemnidad de Todos los Santos, expresa la fe antigua de la Iglesia en el purgatorio y en el poder de la oración, la limosna y, sobre todo, el Sacrificio de la Misa ofrecido por los difuntos.
La costumbre de reservar un solo día para todos los fieles difuntos se difundió por la influencia de San Odilón, abad de Cluny, quien hacia el año 998 decretó su observancia en sus monasterios, desde donde pasó a toda la Iglesia latina. En este día los fieles visitan los cementerios, oran por sus seres queridos y recuerdan que los lazos de la caridad no se rompen con la muerte, pues los vivos y los muertos son uno en Cristo. Se celebra cada año el 2 de noviembre.
Crucis