Santos y autores

Beata Chiara Badano

Chiara Badano nació el 29 de octubre de 1971 en Sassello, un pueblo de las colinas de Liguria, en el norte de Italia, hija única y largamente esperada de Ruggero y Maria Teresa Badano tras once años de matrimonio. A los nueve años conoció el Movimiento de los Focolares y abrazó de lleno su espiritualidad de la unidad, incorporándose a sus jóvenes, los Gen; la fundadora del movimiento, Chiara Lubich, le dio más tarde el nombre de Chiara Luce, «Clara Luz». Según todos los testimonios era una adolescente normal y alegre, aficionada al tenis, la natación y el canto, muy unida a sus amigas, empeñada con una tenacidad callada en hacer visible el amor de Jesús en las pequeñas decisiones de cada día y no en nada extraordinario.

En 1988, un dolor agudo en el hombro mientras jugaba al tenis resultó ser el primer síntoma de un osteosarcoma, un cáncer de huesos agresivo que le fue diagnosticado al año siguiente. Durante dos años de operaciones, quimioterapia y una parálisis creciente rechazó la morfina para conservar la lucidez, diciendo que quería ofrecer conscientemente su sufrimiento junto a Jesús, y repetía las palabras que acabaron siendo suyas: «Si tú lo quieres, Jesús, yo también lo quiero». Pidió que su funeral no se celebrara como una despedida, sino como una boda, y sus últimas palabras a su madre fueron: «Adiós. Sé feliz, porque yo lo soy». Murió en Sassello el 7 de octubre de 1990, a los dieciocho años. Fue beatificada el 25 de septiembre de 2010 en una celebración tenida en el santuario de la Virgen del Amor Divino, a las afueras de Roma, durante el pontificado de Benedicto XVI. Se la venera como beata, aún no como santa, y se ha convertido en uno de los modelos de santidad más queridos por los jóvenes de hoy.