Los dogmas de la Iglesia católica
Los dogmas de la Iglesia católica son las verdades de la revelación divina que la Iglesia, en ejercicio de su autoridad magisterial, propone solemne y definitivamente como reveladas por Dios y, por tanto, como objeto del asentimiento de fe de todos los fieles. Un dogma tiene dos elementos: es una verdad contenida en la Palabra de Dios, escrita o transmitida por la Tradición, y es propuesta como tal por la Iglesia —ya sea mediante una definición solemne de un papa o de un concilio ecuménico, o mediante el Magisterio ordinario y universal. Tales verdades se dice que se sostienen "de fide", y su negación deliberada constituye herejía.
Los grandes dogmas despliegan el contenido de la fe profesada en el Credo: la Santísima Trinidad —un solo Dios en tres Personas—; la Encarnación y las dos naturalezas de Cristo, definidas en concilios como Nicea, Éfeso y Calcedonia; la Redención; los siete sacramentos y la Presencia Real en la Eucaristía; el primado y, desde 1870, la infalibilidad del Papa; y los dogmas marianos de la maternidad divina de María, su virginidad perpetua, su Inmaculada Concepción y su Asunción. Lejos de ser meras abstracciones, los dogmas se entienden como faros seguros en el camino hacia Dios, custodios del misterio de Cristo, que dan luz a la mente que busca conocer y amar la verdad que Él reveló.
Citas escogidas
“La existencia de Dios puede conocerse con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas que Él ha creado.”
“En la única naturaleza divina hay tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.”
“Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, uno y el mismo Hijo.”
Crucis