Papa Inocencio III
El Papa Inocencio III nació como Lotario dei Conti di Segni hacia 1160 cerca de Roma, de una familia noble, y fue un brillante erudito de teología y derecho. Elegido papa en 1198 a la edad de solo treinta y siete años, elevó el papado medieval a la cumbre de su poder e influencia, afirmando la autoridad de la sede romana sobre los asuntos de la cristiandad y actuando como árbitro entre los reyes y emperadores de Europa.
Su logro más destacado fue el IV Concilio de Letrán de 1215, uno de los concilios más importantes de la Edad Media, que promulgó reformas de gran alcance en la vida de la Iglesia, definió la doctrina de la Eucaristía utilizando el término transubstanciación, y exigió a los fieles confesarse y recibir la Comunión al menos una vez al año. Con singular discernimiento reconoció la promesa de los nuevos movimientos de pobreza y predicación, dando su aprobación a San Francisco de Asís y a Santo Domingo, cuyas órdenes mendicantes renovarían la Iglesia. También, más controvertidamente, promovió las cruzadas. Murió en Perugia el 16 de julio de 1216.
Citas escogidas
“Que los fieles se acerquen al Sacramento de la Penitencia con dolor sincero, porque la puerta de la misericordia permanece abierta a todo corazón que llama.”
“Las riquezas y los honores pasan como una sombra; solo el amor de Dios perdura, y el alma que se aferra a Él posee el único tesoro que no se puede perder.”
“La misericordia de Dios es mayor que la multitud de nuestros pecados; la desesperación es la única herida que Él no puede sanar, porque rechaza su mano.”
Crucis