Papa Pío VII
El Papa Pío VII nació como Barnaba Chiaramonti el 14 de agosto de 1742 en Cesena, Italia, y se hizo monje benedictino antes de su ordenación como obispo y cardenal. Elegido papa en 1800 en medio de las ruinas dejadas por la Revolución Francesa, se propuso reconstruir la vida de la Iglesia, y en 1801 concluyó un Concordato con Napoleón que restauró la práctica de la fe católica en Francia.
Pero sus tratos con Napoleón pronto se tornaron en conflicto. Aunque viajó a París para coronarlo en 1804, la ambición del emperador lo llevó a anexionarse los Estados Pontificios, y cuando el papa resistió y excomulgó a los agresores, Napoleón lo hizo arrestar y lo mantuvo prisionero durante unos cinco años, durante los cuales Pío sobrellevó su cautiverio con paciente dignidad y se negó a ceder en los derechos de la Iglesia. Con la caída de Napoleón regresó triunfante a Roma en 1814. Ese mismo año restableció la Compañía de Jesús, que había sido suprimida, y fomentó un gran renacimiento de la vida católica. Murió en Roma el 20 de agosto de 1823.
Citas escogidas
“Sé firme y manso, inconmovible en la verdad y tierno en la caridad; esta es la fortaleza que vence al mundo.”
“Perdonamos a quienes nos han hecho daño, porque el corazón que imita la misericordia de Cristo en la Cruz no tiene lugar para la venganza.”
“La Iglesia se restaura no por la fuerza de los hombres, sino por la fidelidad de Dios, que la levanta después de cada caída.”
Crucis