El Papa San Anastasio I
El papa San Anastasio I (reinó 399–401) fue romano de nacimiento y gobernó la Iglesia en el umbral del siglo V. Aunque su pontificado fue breve, gozó de la más alta estima entre las grandes figuras de su tiempo. San Jerónimo, su contemporáneo, lo alabó calurosamente como hombre de excepcional santidad y celo apostólico, y San Agustín y San Paulino de Nola lo honraron igualmente.
Su principal preocupación fue la defensa de la ortodoxia frente a las controvertidas enseñanzas extraídas de las obras del teólogo alejandrino Orígenes, que entonces se traducían y difundían en Occidente; Anastasio condenó algunos de estos errores y advirtió a los fieles contra ellos, defendiendo la pureza de la doctrina. También trabajó para combatir el persistente cisma donatista en África y alentó a los obispos de aquella región en sus esfuerzos. Murió en 401 y le sucedió su hijo, el papa San Inocencio I; es venerado como santo, recordado por su santidad y vigilancia por la fe.
Crucis