El Papa San Gregorio Magno
El papa San Gregorio Magno nació hacia el año 540 en el seno de una acaudalada familia senatorial romana, y murió el 12 de marzo de 604 en Roma. Llegó a ser prefecto de la ciudad, pero renunció a su carrera y a su riqueza para hacerse monje, convirtiendo la casa de su familia en un monasterio. Sacado del claustro para servir a la Iglesia como diácono y enviado papal a Constantinopla, fue elegido papa en 590 —de mala gana, pues amaba la vida monástica— en medio de la peste, la guerra y el colapso del orden civil romano en Italia.
Como papa demostró ser un administrador y pastor de gran talento, alimentando a los pobres de Roma, negociando la paz con los lombardos y fortaleciendo la autoridad y la misión del papado; se llamó a sí mismo 'siervo de los siervos de Dios', título que los papas llevan hasta hoy. Envió a San Agustín de Canterbury a evangelizar a los ingleses, promovió el canto sagrado que lleva su nombre y reformó la liturgia. Su Regla Pastoral, sus Diálogos y sus homilías moldearon profundamente el cristianismo medieval. Honrado como Doctor de la Iglesia y uno de los cuatro grandes Padres latinos, su fiesta se celebra el 3 de septiembre.
Citas escogidas
“Cada obra de misericordia que realizas es una inversión en la eternidad: los pobres que alimentas hoy te saludarán a las puertas del reino.”
“El obispo que se enriquece mientras los pobres de su diócesis pasan hambre ha confundido su sagrado oficio con su apetito.”
“El siervo de los siervos de Dios no es un título de honor, sino la descripción de una tarea: servir, y sirviendo, guiar.”
Crucis