Beato Alcuino de York
Alcuino de York nació hacia el año 735 en Northumbria, Inglaterra, y murió el 19 de mayo de 804 en Tours, en el reino franco (actual Francia). Formado en la renombrada escuela catedralicia de York, llegó a ser uno de los hombres más eruditos de su tiempo. Al conocer al rey franco Carlomagno durante un viaje, fue invitado a dirigir la escuela palatina de Aquisgrán, y se convirtió en la mente guía del gran renacimiento del saber conocido como el Renacimiento Carolingio.
Diácono y monje, reformó la educación en todo el reino franco, promovió la copia y corrección de manuscritos (contribuyendo a preservar buena parte de la antigüedad clásica y cristiana), trabajó en la liturgia y en el texto de la Biblia, y escribió extensamente sobre gramática, teología y vida espiritual. En sus últimos años sirvió como abad de San Martín de Tours. Honrado durante mucho tiempo por su santidad y su inmenso servicio al saber de la Iglesia, es venerado como beato.
Citas escogidas
“Que la alabanza de Dios sea la más elevada de todas las artes que aprendas.”
“Mejor un corazón humilde con poco conocimiento que una mente soberbia llena de saber.”
“Busca la sabiduría en tu juventud, para que sea un bastón en el que apoyarte en la vejez.”
Crucis