San Alejandro de Alejandría
San Alejandro de Alejandría fue el patriarca de aquella gran sede egipcia a comienzos del siglo IV y uno de los primeros y más importantes defensores de la divinidad de Cristo frente a la herejía arriana. Cuando Arrio, un sacerdote de su propia ciudad, comenzó a enseñar que el Hijo de Dios era una criatura, hecha en el tiempo y no verdaderamente igual al Padre, Alejandro procuró pacientemente corregirlo y, al persistir este en su error, condenó sus enseñanzas en un sínodo, sosteniendo la Filiación eterna y consustancial del Verbo.
Su firme postura contribuyó a que se convocara el Primer Concilio Ecuménico en Nicea en 325, donde la fe que él defendía fue proclamada en el Credo, y tuvo a su lado a su brillante y joven diácono y futuro sucesor, San Atanasio, que continuaría la misma lucha durante décadas. Venerado como pastor sabio y santo, Alejandro murió poco después del concilio, hacia el año 328, y su memoria se celebra el 26 de febrero.
Crucis