San Avito de Vienne
San Avito de Vienne nació hacia el año 450, de una distinguida familia senatorial galorromana, y llegó a ser obispo de Vienne, en la Galia, hacia el año 490, sucediendo a su propio padre en aquella sede. Fue un destacado hombre de Iglesia de su época en el reino de los borgoñones, cuyos reyes eran arrianos, que negaban la verdadera divinidad de Cristo, mientras sus súbditos galorromanos profesaban la fe católica.
Hombre de erudición y elocuencia, Avito trabajó mediante la predicación, la escritura y su influencia personal para atraer a los borgoñones del arrianismo a la fe católica, y tuvo la alegría de ver al rey Segismundo abrazar la ortodoxia. Escribió tratados contra los arrianos y otros herejes, un extenso epistolario valioso para la historia de la época, y un célebre poema en varios libros sobre los acontecimientos del libro del Génesis y la historia de la salvación, que algunos estudiosos han considerado una influencia sobre la posterior épica cristiana. También ayudó a defender la autoridad de la sede de Roma. Murió hacia el año 518, y es venerado como santo; su memoria se celebra el 5 de febrero.
Citas escogidas
“El paraíso se perdió al tender la mano hacia lo prohibido; se recobra al tender la mano hacia la Cruz.”
“Al árbol que trajo la muerte en el jardín responde el árbol de la Cruz que trae la vida.”
“El destierro de esta vida es un viaje de regreso a la patria que perdimos; mantén el rostro vuelto hacia el paraíso.”
Crucis