San Benito de Aniano
San Benito de Aniano nació hacia el año 747, hijo de un noble franco, y sirvió como cortesano y soldado bajo los reyes Pipino y Carlomagno antes de que un roce con la muerte volviera su corazón hacia Dios. Renunciando al mundo, abrazó la vida monástica con gran fervor, y tras buscar una austeridad extrema, llegó a comprender la sabiduría y el equilibrio de la Regla de San Benito de Nursia, de la cual se convirtió en el gran defensor.
Al fundar un monasterio en Aniano, en el sur de la Galia, se convirtió en el principal reformador monástico de su época, y bajo el emperador Ludovico Pío recibió autoridad para llevar uniformidad y disciplina a los monasterios de todo el Imperio carolingio. En los concilios de Aquisgrán, hacia 816 y 817, expuso las observancias que habrían de estandarizar la vida benedictina en todo el reino, y sus trabajos contribuyeron en gran medida a dar forma al monacato occidental durante siglos. Hombre docto, compiló también colecciones de reglas monásticas. Murió en 821, y es venerado como santo; su memoria se celebra el 11 de febrero.
Crucis