Santos y autores

Santa Catalina de Siena

Santa Catalina de Siena nació el 25 de marzo de 1347 en Siena, Italia, la vigesimotercera de unos veinticinco hijos, y murió en Roma el 29 de abril de 1380, a los treinta y tres años. Desde niña se entregó a la oración y tuvo visiones, y se resistió a los planes de matrimonio de su familia para consagrar su virginidad a Cristo. Ingresó en la Tercera Orden Dominica, viviendo al principio recluida, para luego entregarse por completo al servicio de los enfermos, los pobres y los presos, reuniendo a su alrededor un amplio círculo de discípulos.

Aunque nunca aprendió a escribir con soltura, dictó cientos de cartas y su gran obra mística, el Diálogo de la Divina Providencia. Consejera intrépida de papas y príncipes, tuvo un papel decisivo al persuadir al papa Gregorio XI de poner fin al papado de Aviñón y regresar a Roma en 1377, y más tarde trabajó por sanar el Cisma de Occidente. Se dice que recibió los estigmas de forma invisible. Canonizada en 1461, fue declarada Doctora de la Iglesia en 1970 —una de las dos primeras mujeres en recibir tal honor— y es copatrona tanto de Italia como de Europa.

Citas escogidas

“Álzate por encima de ti mismo y aférrate a Dios; no retrocedas por tu pequeñez, porque Aquel que te hizo pequeño puede también hacerte grande, si tan solo consientes en ser elevado.”
— Santa Catalina de Siena
“Cristo es el Puente que se extiende de la tierra al cielo; no intentes cruzar el torrente de este mundo por ningún otro camino, porque no hay otro camino: solo Él puede soportar el peso de tu travesía.”
— Santa Catalina de Siena, El Diálogo
“Las lágrimas de compunción son preciosas ante Dios: lavan al alma del pecado, apagan el fuego de la tentación, y elevan el corazón sobre un río de humilde amor.”
— Santa Catalina de Siena, El Diálogo