San Carlos Borromeo
San Carlos Borromeo nació el 2 de octubre de 1538 en el seno de una familia noble en Arona, a orillas del lago Mayor, Italia, y murió el 3 de noviembre de 1584 en Milán. Sobrino del papa Pío IV, fue elevado al cardenalato y recibió grandes responsabilidades en Roma siendo todavía joven. Lejos de disfrutar de su posición privilegiada, se convirtió en una fuerza impulsora para llevar el Concilio de Trento a su exitosa conclusión y para poner en práctica sus reformas, colaborando en la elaboración del Catecismo Romano.
Como arzobispo de Milán se convirtió en el modelo mismo del obispo reformador de la Reforma católica (o Contrarreforma): fundó seminarios para la adecuada formación de los sacerdotes, celebró concilios y visitas pastorales, catequizó a los jóvenes e hizo cumplir la disciplina tanto entre el clero como entre los laicos. Durante la peste de 1576 permaneció en la ciudad para alimentar y atender a los enfermos cuando muchas autoridades habían huido, asistiendo personalmente a los moribundos. Célebre por su austeridad y su caridad, fue canonizado en 1610.
Citas escogidas
“La peste no me atemorizó, pues ¿qué puede hacerle la muerte a un hombre que ya ha muerto a sí mismo?”
“El pastor que huye cuando llega el lobo nunca fue verdaderamente un pastor.”
“La caridad hacia los apestados no es imprudencia; es el deber ordinario de un pastor.”
Crucis