San Conrado de Piacenza
San Conrado de Piacenza nació hacia el año 1290 en Piacenza, en el norte de Italia, de familia noble, y se casó con gran riqueza, llevando la vida de un joven noble entregado a los placeres de la caza. Un día, para hacer salir a las piezas de un matorral, ordenó prender fuego, el cual se propagó sin control y quemó campos y bosques; un pobre inocente fue arrestado y condenado por el incendio. Lleno de remordimiento, Conrado se presentó, confesó que él era la causa, e hizo plena restitución, acto que lo arruinó económicamente pero marcó el giro de su vida hacia Dios.
Él y su esposa abrazaron cada uno la vida religiosa, ella ingresando en un convento de clarisas y él haciéndose terciario franciscano y luego ermitaño. Viajó finalmente a Sicilia, donde pasó unos treinta años o más en soledad cerca de Noto, viviendo en oración, penitencia y severa austeridad, y recibió dones de sanación y profecía, de modo que muchos acudían a buscarlo. Murió como ermitaño hacia 1351, y su culto fue confirmado más tarde por la Iglesia. Es venerado como santo; su memoria se celebra el 19 de febrero.
Crucis