Santos y autores

San Cipriano de Cartago

San Cipriano nació hacia el año 210 en Cartago, en el África romana (en la actual Túnez), en el seno de una acaudalada familia pagana, y murió mártir allí mismo el 14 de septiembre de 258. Distinguido maestro de retórica, se convirtió al cristianismo ya en la madurez, entregó gran parte de su riqueza a los pobres y, en pocos años, fue elegido obispo de Cartago. Su episcopado fue puesto a prueba por la persecución de Decio, durante la cual guio a su rebaño desde la clandestinidad, y por una peste durante la que organizó la atención a los enfermos.

Se le recuerda como Padre de la Iglesia y sabio pastor, especialmente por su enseñanza sobre la unidad de la Iglesia en su tratado Sobre la unidad de la Iglesia católica, y por su equilibrado tratamiento de la difícil cuestión de cómo readmitir a los cristianos que habían apostatado durante la persecución. Cuando surgió una nueva persecución bajo el emperador Valeriano, se negó a sacrificar a los dioses y fue decapitado ante su pueblo, muriendo como valeroso mártir y obispo.

Citas escogidas

“La unidad es la vestidura de la Iglesia; el cisma la desgarra, y quien la desgarra tendrá mucho que responder ante el Señor que oró para que todos fueran uno.”
— San Cipriano de Cartago
“La caridad hacia los pobres nunca se desperdicia: es la semilla que se convierte en misericordia en el juicio, la moneda que compra lo que el dinero no puede comprar.”
— San Cipriano de Cartago
“Los mártires no mueren, son ascendidos; el último aliento tomado en la tierra es el primer aliento de una vida que no conoce fin ni teme a enemigo alguno.”
— San Cipriano de Cartago