San Gaudencio de Brescia
San Gaudencio de Brescia fue obispo de Brescia, en el norte de Italia, desde aproximadamente el año 387, consagrado, según la tradición, a instancias de San Ambrosio de Milán, en cuyo círculo de grandes obispos del norte de Italia se le cuenta. Se hallaba en peregrinación por Oriente cuando fue elegido para el cargo, y regresó llevando consigo reliquias de los mártires, que depositó en una iglesia que construyó y llamó la "Asamblea de los Santos".
Predicador notable, se le recuerda principalmente por una colección de sus sermones, en especial una serie de homilías pronunciadas durante la semana de Pascua explicando los sacramentos del bautismo y la Eucaristía a los recién bautizados, que son un testimonio valioso de la liturgia y la enseñanza de la Iglesia primitiva en Italia. Tomó parte también en los asuntos de la Iglesia universal, siendo enviado como legado a Constantinopla para defender la causa del desterrado San Juan Crisóstomo, misión que fracasó y le acarreó penalidades. Murió hacia el año 410, y es venerado como santo, y su memoria se celebra el 25 de octubre.
Citas escogidas
“Guarda el don que has recibido; la gracia dada en el altar está destinada a vivirse en la puerta.”
“Que tu acción de gracias se manifieste en misericordia, porque el corazón verdaderamente agradecido a Dios es generoso con los pobres.”
“La Eucaristía es nuestra Pascua; así como Israel fue liberado por la sangre del cordero, nosotros somos liberados por la Sangre de Cristo.”
Crucis