San Gontrán
San Gontrán, también llamado Guntrán, nació hacia el año 532, nieto de Clodoveo, el primer rey cristiano de los francos, y se convirtió en rey de Borgoña y Orleans hacia 561, tras la división del reino franco entre los hijos de su padre. En una época de violencia, intrigas y derramamiento de sangre entre los reyes merovingios, y aunque su propia vida no estuvo exenta de faltas tempranas, destaca como un gobernante que se volvió hacia Dios con genuino arrepentimiento y buscó gobernar con justicia y misericordia.
Se hizo conocido como pacificador entre sus parientes en guerra, defensor de su pueblo y generoso benefactor de la Iglesia y de los pobres, fundando y dotando monasterios, iglesias y hospitales, y haciendo penitencia pública por los pecados de su reinado. Convocó concilios eclesiásticos, sostuvo una sana disciplina y cuidó de sus súbditos con tan paternal solicitud, especialmente en tiempos de peste y hambre, que fue amado como rey justo y santo. El historiador San Gregorio de Tours alabó su bondad. Murió hacia el año 592 y es venerado como santo; su memoria se celebra el 28 de marzo.
Crucis