San Gregorio Barbarigo
San Gregorio Barbarigo (16 de septiembre de 1625 – 18 de junio de 1697) nació en una noble familia veneciana y, tras una carrera diplomática, fue ordenado sacerdote y ascendió rápidamente en la Iglesia. Fue nombrado obispo de Bérgamo, luego cardenal, y finalmente obispo de Padua, una de las sedes más importantes del norte de Italia. A lo largo de su ministerio tomó a San Carlos Borromeo como modelo para la renovación de la vida eclesial conforme a las líneas trazadas por el Concilio de Trento.
Reformó sus diócesis mediante una diligente visita pastoral, la catequesis y una generosa limosna, y sobre todo mediante la formación del clero. Amplió considerablemente el seminario de Padua, dotándolo de una excelente biblioteca e incluso de una imprenta que producía obras en varias lenguas para promover el saber y la reunión con las Iglesias orientales. Célebre por su austeridad personal y su caridad, fue beatificado en 1761 y canonizado por el papa Juan XXIII en 1960.
Crucis