Santa Hildegarda de Bingen
Santa Hildegarda de Bingen nació en 1098 en la región alemana del Rin, la décima hija de una familia noble, y murió el 17 de septiembre de 1179 en el monasterio que ella misma fundó en Rupertsberg. Ofrecida a Dios siendo niña, se crio en la vida religiosa y con el tiempo llegó a ser abadesa de su comunidad benedictina. Desde la infancia tuvo visiones luminosas, que, en obediencia a sus superiores y con la aprobación del papa y de San Bernardo de Claraval, plasmó en su obra principal, el Scivias ('Conoce los caminos').
Mujer de una versatilidad asombrosa para cualquier época, compuso una amplia obra de música sacra, escribió tratados sobre medicina y el mundo natural, mantuvo correspondencia con papas, emperadores y obispos, y emprendió giras de predicación, algo extraordinario para una mujer del siglo XII. Venerada como santa desde antiguo, fue canonizada formalmente y proclamada Doctora de la Iglesia en 2012 por el papa Benedicto XVI, una de solo cuatro mujeres en ostentar ese título.
Citas escogidas
“Soy un pequeño sonido de la voz divina, y aun un pequeño sonido, si es verdaderamente suyo, contiene en sí algo de lo infinito.”
“La humildad es la tierra verde en la que se arraigan todas las demás virtudes; el alma soberbia es tierra reseca en la que nada duradero puede crecer.”
“Busca la sanación del cuerpo y del alma juntos, pues no son enemigos sino compañeros en la misma peregrinación, y lo que sirve a uno con frecuencia sirve también al otro.”
Crucis