San Hipólito de Roma
San Hipólito de Roma nació hacia el año 170 y murió hacia el año 235, y fue el teólogo más importante de la Iglesia romana a comienzos del siglo III, escribiendo en griego. Sacerdote culto y riguroso, entró en agudo conflicto con los papas de su tiempo por cuestiones doctrinales y por lo que consideraba una laxitud excesiva hacia los penitentes, y sus seguidores lo constituyeron como obispo rival de Roma —un papel que la tradición posterior considera un cisma o un antipapado.
Su reconciliación con la Iglesia, sin embargo, quedó sellada con sangre. Durante la persecución bajo el emperador Maximino, tanto Hipólito como el papa Ponciano fueron desterrados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña, donde se reconciliaron antes de morir ambos como mártires. Escritor prolífico, se le atribuye la Tradición apostólica, una de las fuentes más valiosas de la época temprana sobre los sacramentos, la ordenación y el culto de la Iglesia antigua. Es venerado como santo y mártir.
Citas escogidas
“El Verbo de Dios no es una criatura entre las criaturas, sino la mente misma del Padre hecha manifiesta.”
“La Iglesia recibió de los apóstoles no solo la fe, sino también la forma en que ha de celebrarse; ambas son sagradas.”
“Lo que el Padre quiso, el Hijo lo cumplió, y el Espíritu lo aplica a toda alma que se abre en la fe.”
Crucis