San Jacinto
San Jacinto, en polaco Jacek Odrowąż, nació hacia 1185, de una familia noble en Silesia, en tierras de Polonia. Según la tradición, se encontraba en Roma cuando fue testigo de la santidad de Santo Domingo y recibió el hábito dominico de manos del propio fundador, convirtiéndose en uno de los primeros miembros polacos de la Orden de Predicadores, y llevó la nueva orden de vuelta a su patria, estableciendo sus primeras casas en Cracovia y otros lugares.
Desde Polonia emprendió, a lo largo de muchos años, vastos viajes misioneros por las tierras del norte y del este, predicando y fundando comunidades por Polonia, Bohemia, las regiones bálticas, y hasta las tierras de la Rus' y más allá, de modo que llegó a ser llamado el Apóstol del Norte. Se le atribuyeron innumerables milagros y conversiones fruto de sus trabajos, y una famosa leyenda cuenta cómo, huyendo de una invasión, llevó a lugar seguro tanto el Santísimo Sacramento como una pesada estatua de Nuestra Señora. Murió en Cracovia el 15 de agosto de 1257 y fue canonizado en 1594, celebrándose el 17 de agosto.
Citas escogidas
“Lleva a Cristo en la Eucaristía y a María en el corazón a través de todo peligro.”
“Cruza todo río y toda frontera para que el Evangelio llegue al alma que lo espera.”
“Pasa tu vida llevando la fe a quienes nunca la han recibido.”
Crucis