San Ignacio de Láconi
San Ignacio de Láconi nació en 1701 en el pueblo de Láconi, en la isla de Cerdeña, hijo de padres pobres y piadosos, y murió en Cagliari el 11 de mayo de 1781. Tras una grave enfermedad en su juventud, durante la cual hizo voto de entregarse a la vida religiosa, ingresó como hermano lego entre los franciscanos capuchinos y pasó el largo resto de su vida en un servicio humilde y oculto a su comunidad y a los pobres.
Durante unos cuarenta años sirvió como cuestor, o mendicante oficial, de su convento en Cagliari, recorriendo a diario las calles de la ciudad para recoger limosnas para los frailes y para los necesitados; manso, alegre y hondamente orante, se ganó el cariño de todos, y muchos buscaban su bendición y su consejo, pues a su sencilla santidad se unía fama de milagros y de leer los secretos de los corazones. Aceptó las penurias de su vida y una dolorosa enfermedad final con serena paciencia. Canonizado en 1951, se le conmemora el 11 de mayo.
Crucis