Santos y autores

San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola nació en 1491 en el castillo de Loyola, en el País Vasco, España, y murió el 31 de julio de 1556 en Roma. Cortesano y soldado en sus primeros años, su vida dio un giro decisivo en 1521, cuando una bala de cañón le destrozó una pierna durante el sitio de Pamplona. Durante su larga convalecencia, sin más lectura que vidas de Cristo y de los santos, experimentó una conversión y resolvió consagrarse por entero a Dios. Retirado en una cueva en Manresa, vivió profundas experiencias espirituales que dieron fruto en sus Ejercicios Espirituales, un programa de oración y discernimiento todavía ampliamente utilizado hoy en día.

Tras estudiar en España y París, reunió a un pequeño grupo de compañeros y en 1540 fundó la Compañía de Jesús (los jesuitas), una orden dedicada a la educación, la labor misionera y el servicio al papa. Bajo su liderazgo como primer Prepósito General, los jesuitas se extendieron rápidamente por Europa y hasta los campos de misión de Asia y las Américas. Marcado por el lema Ad Maiorem Dei Gloriam ('Para la mayor gloria de Dios'), fue canonizado en 1622 y es venerado como patrono de los retiros y ejercicios espirituales.

Citas escogidas

“Ve adonde seas enviado, sirve donde seas necesitado, ama donde seas plantado — esta es la plenitud de la vocación apostólica.”
— San Ignacio de Loyola
“Hacer todas las cosas para la mayor gloria de Dios es convertir hasta el acto más ordinario en una ofrenda de valor eterno.”
— San Ignacio de Loyola
“Esfuérzate siempre por el mayor bien, el camino más perfecto, la entrega más profunda; la mediocridad no tiene lugar en el servicio de un Dios infinito.”
— San Ignacio de Loyola