San Isidro Labrador
San Isidro Labrador nació hacia 1070 cerca de Madrid, España, de padres pobres, y pasó toda su vida como humilde jornalero, cultivando los campos de un hacendado rico cerca de la ciudad. Junto con su esposa, Santa María de la Cabeza, también venerada como santa, llevó una vida de honda piedad, trabajo duro y generosidad hacia quienes eran todavía más pobres que él, compartiendo su comida con los hambrientos e incluso con las aves.
Muchas leyendas piadosas lo rodean, contando cómo se vio a ángeles arando los campos junto a él o en su lugar mientras se demoraba en la oración, y cómo su caridad fue recompensada milagrosamente; tales relatos expresan la estima en que se tenía su santidad. Murió hacia 1130 y fue canonizado en 1622, en la misma ceremonia que Ignacio, Javier, Teresa de Ávila y Felipe Neri. Patrono de los labradores, los trabajadores y la ciudad de Madrid, es un modelo de santidad hallada en el trabajo diario ordinario, y se le celebra el 15 de mayo.
Citas escogidas
“Ora mientras trabajas, y tu labor diaria se convertirá en una ofrenda agradable a Dios.”
“El arado y la oración van juntos, pues Dios bendice las manos que trabajan y el corazón que ora.”
“El trabajo honesto hecho por amor a Dios es algo santo, por humilde que parezca.”
Crucis