Santos y autores

San Jenaro

San Jenaro, en italiano San Gennaro, fue obispo de Benevento, en el sur de Italia, y fue martirizado, según la tradición, durante la persecución del emperador Diocleciano, hacia el año 305. Los relatos cuentan que fue arrestado mientras visitaba a cristianos encarcelados, arrojado a las fieras que no le hicieron daño, y finalmente decapitado cerca de Pozzuoli. Sus reliquias fueron trasladadas después a Nápoles, de la cual llegó a ser el amado patrono y protector.

Es célebre en todo el mundo cristiano por el notable fenómeno asociado a sus reliquias: una cantidad de lo que se venera como su sangre, conservada en ampollas de cristal selladas en la catedral de Nápoles, se observa en su fiesta y en ciertos otros días pasar de una masa sólida y coagulada a un estado líquido. Esta licuefacción, presenciada durante siglos, es considerada por los fieles como señal de su continua protección; la Iglesia permite la devoción sin exigir la creencia en ella como milagro. Se le celebra el 19 de septiembre.

Citas escogidas

“Confía en que Dios saca vida de la muerte, porque él es fiel a los suyos.”
— San Jenaro
“No temas a los que matan el cuerpo, pues no pueden tocar el alma que es de Dios.”
— San Jenaro
“Mantente firme en la fe en la hora de la persecución, pues la esperanza del mártir no defrauda.”
— San Jenaro