Santos y autores

San Joaquín y Santa Ana

San Joaquín y Santa Ana son honrados por la Iglesia como los padres de la Santísima Virgen María y, por tanto, los abuelos terrenales de Jesucristo. Sus nombres no se encuentran en las Escrituras canónicas, sino que nos han llegado a través de una tradición muy antigua, especialmente el Protoevangelio de Santiago, del siglo II, que narra cómo aquella pareja piadosa y sin hijos recibió por fin una hija, María, a quien consagraron a Dios en agradecimiento por la oración escuchada.

La devoción a Ana (en hebreo, Hannah, que significa "gracia") floreció tempranamente en el Oriente cristiano y se extendió ampliamente por Occidente durante la Edad Media, y la devoción a Joaquín se desarrolló junto a ella, uniéndose ambos en una sola celebración el 26 de julio. Como modelos de matrimonio fiel y de confianza paciente en las promesas de Dios, son invocados especialmente como patronos de los abuelos, los esposos, las madres y todos los que anhelan tener hijos, y su fiesta recuerda a los fieles la santidad que puede madurar silenciosamente en el seno de la vida familiar.