Santa Justina de Padua
Santa Justina de Padua (murió hacia el año 304) fue, según la tradición, una joven noble de Padua, en el norte de Italia, que había sido consagrada a Cristo e instruida en la fe, bautizada según algunos relatos por un discípulo de San Pedro, aunque sus actas son de fecha posterior. Durante la persecución de Diocleciano se negó a renunciar a su fe o a sacrificar a los dioses, y fue pasada a espada por su constancia, siendo atravesada con una hoja.
Su culto fue antiguo y prominente en Padua y la región circundante. Se erigió una gran basílica sobre su tumba, y la abadía benedictina anexa —Santa Giustina— se convirtió en uno de los centros monásticos más importantes de Italia y dio nombre a una notable congregación de benedictinos reformados. Honrada como patrona de Padua, se la recuerda como modelo de valor y fidelidad juveniles, y su fiesta, el 7 de octubre, coincide con el aniversario de la victoria de Lepanto, obtenida en su día en 1571.
Crucis