San Macario de Egipto
San Macario de Egipto, también llamado Macario el Grande, nació hacia el año 300 y murió hacia el año 391. Tras trabajar de joven como contrabandista de salitre, se retiró al desierto de Escete (el Wadi El Natrun), en el Bajo Egipto, donde se convirtió en una de las figuras fundadoras de aquel gran asentamiento monástico. Se dice que visitó y fue formado en los caminos de la vida ascética por el ejemplo de San Antonio el Grande.
Ordenado sacerdote para servir a la creciente comunidad de ermitaños que lo rodeaba, fue célebre por su sabiduría ascética, su don de milagros y su profunda humildad y discernimiento, y muchos de sus dichos se conservan entre las enseñanzas de los Padres del Desierto. Una colección de homilías espirituales sobre la vida de oración y la transformación del corazón en el Espíritu Santo se ha asociado desde antiguo a su nombre y ha sido atesorada en el Oriente cristiano. Es venerado como santo y maestro de la vida interior.
Citas escogidas
“Trata a cada persona que encuentres como si Cristo mismo estuviera ante ti disfrazado.”
“No lleves rencor a tu lecho, porque el sol no debe ponerse sobre un corazón que guarda una herida.”
“En la quietud el alma se purifica, como el agua tranquila se aclara cuando nadie remueve el lodo.”
Crucis