Santa María Bertila Boscardin
Santa María Bertila Boscardin (6 de octubre de 1888 – 20 de octubre de 1922) nació con el nombre de Anna Francesca Boscardin, en una pobre familia campesina cerca de Vicenza, en el norte de Italia. Considerada lenta y simple de niña —llegaron incluso a apodarla "la oca"—, ingresó en las Hermanas de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones, tomando el nombre de María Bertila y siendo destinada a humildes tareas de cocina y lavandería antes de formarse como enfermera.
Trabajando en el pabellón infantil del hospital de Treviso, atendió a los enfermos con extraordinaria dulzura y paciencia, y durante la Primera Guerra Mundial cuidó a los heridos y a las víctimas de epidemias con dedicación heroica, permaneciendo en su puesto incluso bajo los bombardeos aéreos. Humilde y obediente, soportó sin quejarse tanto el trabajo duro como la incomprensión, y murió con solo treinta y cuatro años tras una operación por un tumor. Fue canonizada por el papa Juan XXIII en 1961, honrada como modelo de santidad hallada en el servicio fiel y oculto.
Crucis