Santa María Salomé
Santa María Salomé fue una de las santas mujeres que siguieron a Jesús durante su ministerio terrenal y le servían a él y a los apóstoles. Los Evangelios la nombran entre las mujeres presentes en la crucifixión, de pie junto a la cruz, y se la identifica tradicionalmente como esposa de Zebedeo y madre de los apóstoles Santiago el Mayor y Juan —la madre que una vez pidió que sus hijos se sentaran a la derecha y a la izquierda de Cristo en su reino, y a quien se enseñó que la grandeza consiste en el servicio y en beber el cáliz del Señor.
Se la recuerda sobre todo como una de las "mujeres mirróforas" que fueron al sepulcro la mañana de Pascua con especias para ungir el cuerpo de Jesús y fueron las primeras en conocer la Resurrección por boca del ángel. La tradición antigua, especialmente en Provenza, la asocia con el grupo de santas mujeres que difundieron el Evangelio en el sur de la Galia, y es honrada como santa y modelo de un discipulado fiel que perseveró hasta el pie de la cruz y más allá.
Crucis