San Máximo de Riez
San Máximo de Riez (c. 388 – c. 460) nació en Provenza, en el sur de la Galia, e ingresó en el célebre monasterio insular de Lérins, gran semillero de santos y obispos en la Iglesia primitiva de la Galia. A la partida de San Honorato para ser obispo de Arlés, Máximo fue elegido abad de Lérins, al que gobernó con sabiduría y santidad, atrayendo a muchos a la vida monástica.
Tan estimado era que, cuando las iglesias vecinas lo buscaban como obispo, huía para evitar el honor, llegando en una ocasión a esconderse en un bosque para escapar de la elección; pero al fin fue nombrado obispo de Riez, a la que sirvió con humildad y diligente solicitud pastoral hasta su muerte. Amigo de los principales eclesiásticos de su época y reputado como obrador de milagros, fue elogiado en sermones por sus sucesores y venerado como santo, una de las luces esplendorosas de la tradición monástica y episcopal de la Galia del siglo V.
Crucis