San Máximo de Turín
San Máximo de Turín fue el primer obispo conocido de Turín, en el norte de Italia, que gobernó aquella Iglesia hacia comienzos del siglo V, en los años turbulentos en que los pueblos bárbaros irrumpían en Italia y el antiguo orden romano se desmoronaba. Predicador docto y elocuente, guio a su grey a través de estos peligros, exhortándola a la fe y al valor en medio de la invasión y la convulsión.
Se le recuerda sobre todo por un amplio conjunto de sermones conservados, más de un centenar, que forman uno de los testimonios más ricos de la predicación, la liturgia y la vida cristiana del norte de Italia en su época. En ellos expone las fiestas y tiempos del año litúrgico, los misterios de Cristo, las vidas de los mártires y los deberes morales de su pueblo, y se esfuerza por erradicar las supersticiones paganas persistentes entre la gente del campo. Tomó parte en los concilios de la Iglesia de su región. Murió hacia el año 420, y es venerado como santo, y su memoria se celebra el 25 de junio.
Citas escogidas
“La Cruz que pareció una vergüenza para el mundo se ha convertido en el trono de la gloria; gloríate en ella y no serás avergonzado.”
“El Pastor buscó a la oveja perdida a través de las espinas de la Cruz; alégrate, porque tú eres aquella a quien Él llevó a casa.”
“Acoge al forastero y al pobre como acogerías a Cristo, porque en ellos Él llega a tu puerta.”
Crucis