San Melecio de Antioquía
San Melecio de Antioquía fue un obispo del siglo IV, estimado por su mansedumbre y santidad, elegido obispo de Antioquía hacia el año 360, en pleno apogeo de la controversia arriana que sacudió a la Iglesia sobre la verdadera divinidad de Cristo. Aunque al principio fue aceptado por parte del bando arriano, pronto se mostró firme defensor de la fe nicena, y fue expulsado tres veces de su sede y enviado al destierro por emperadores arrianos, sobrellevando estas penurias con paciencia.
Su episcopado se vio además turbado por un cisma entre los ortodoxos de la propia Antioquía, donde un obispo rival dividía a los fieles que coincidían en la doctrina, una dolorosa división que le sobrevivió. Sin embargo, Melecio fue ampliamente venerado; ordenó y alentó a San Juan Crisóstomo, y en 381 presidió la apertura del Primer Concilio de Constantinopla, el segundo concilio ecuménico, que reafirmó y completó el credo de Nicea. Murió en el transcurso mismo de aquel concilio, llorado por los obispos allí reunidos, y es venerado como santo; su memoria se celebra el 12 de febrero.
Crucis