Santos y autores

San Narciso de Jerusalén

San Narciso de Jerusalén (c. 99 – c. 216) fue, según el historiador de la Iglesia primitiva Eusebio, obispo de Jerusalén a finales del siglo II y hombre célebre por su santidad y por la notable edad que alcanzó, dicha ser de casi ciento veinte años. Tomó parte en los concilios que sostuvieron la celebración de la Pascua en domingo, conforme al uso romano y occidental, frente a quienes la observaban en la fecha fija de la Pascua judía.

Eusebio registra un célebre milagro que se le atribuye: que en una vigilia pascual, al agotarse el aceite de las lámparas, hizo traer agua y la bendijo, y esta se convirtió en aceite. Falsamente acusado de un grave delito por calumniadores, se retiró durante años a la soledad para dejar que Dios reivindicara su inocencia, como en efecto ocurrió cuando sus acusadores cayeron en desgracia; regresó entonces a gobernar su iglesia, finalmente con el joven Alejandro como su coadjutor. Es venerado como santo, honrado por su paciencia ante la calumnia y su fidelidad en edad avanzada.