Santos y autores

San Nectario de Egina

San Nectario de Egina nació con el nombre de Anastasios Kephalas el 1 de octubre de 1846 en Selymbria, en Tracia, entonces parte del Imperio otomano. Hombre de honda sabiduría y piedad, se hizo monje y sacerdote en Egipto y fue consagrado metropolita de Pentápolis bajo el Patriarcado de Alejandría, estimado por su santidad y elocuencia. Sin embargo, la envidia y la calumnia lo expulsaron de Egipto, y sobrellevó esta injusta deshonra, que ensombreció buena parte de su vida, con notable paciencia y mansedumbre.

De regreso en Grecia, sirvió humildemente como predicador y como director de una escuela de teología en Atenas, y en sus últimos años fundó y guio un convento de monjas en la isla de Egina, donde vivió en pobreza y oración. Ya célebre en vida por su humildad y sus dones de sanación y consejo, después de su muerte, el 8 de noviembre de 1920, llegó a ser venerado como uno de los grandes taumaturgos de la Iglesia ortodoxa moderna. Fue canonizado formalmente por el Patriarcado de Constantinopla en 1961 y es ampliamente querido; su memoria se guarda el 9 de noviembre.

Citas escogidas

“Devuelve bien por mal, y vencerás con las armas de Cristo.”
— San Nectario
“Soporta con paciencia la calumnia y la injusticia, porque el alma se purifica en el horno de la prueba.”
— San Nectario
“Que ninguna ofensa te amargue, sino ofrécela a Dios, que juzga con justicia.”
— San Nectario