Santa Notburga
Santa Notburga (c. 1265 – c. 1313) nació de padres humildes en Rattenberg, en el Tirol, y entró al servicio como cocinera en la casa de un conde local. Fiel y diligente, tenía la costumbre de apartar una porción de la comida sobrante para darla a los pobres en la puerta del castillo; despedida por un tiempo cuando una nueva señora prohibió esta caridad, tomó trabajo como sirvienta de granja, a condición de tener libertad para asistir a la Misa dominical y de los días de fiesta.
Una famosa leyenda cuenta que, cuando su amo le ordenó una vez seguir trabajando pasada la hora de las vísperas del sábado, ella arrojó al aire su hoz, la cual quedó suspendida hasta que pasó la hora santa, señal de la santidad del día del Señor y de su descanso. Llamada finalmente de vuelta a la casa del conde, sirvió fielmente hasta el final de su vida. Venerada durante mucho tiempo en el Tirol y Baviera como modelo de la sirvienta devota, es honrada como patrona de los sirvientes y los trabajadores del campo; su culto fue confirmado por el Papa Pío IX en 1862.
Crucis