San Olaf
San Olaf (Olaf Haraldsson) nació hacia el año 995 en Noruega, y murió el 29 de julio de 1030 en la batalla de Stiklestad. Guerrero vikingo en su juventud que fue bautizado en el extranjero, regresó a su patria y se hizo rey de Noruega, decidido a unir la tierra fragmentada y a establecer la fe cristiana en todo su territorio. Trajo obispos y sacerdotes, promovió la construcción de iglesias y dio a Noruega leyes cristianas.
Sus esfuerzos firmes, a veces enérgicos, por erradicar el paganismo y consolidar el poder real provocaron la oposición de poderosos caudillos, que, aliados con rivales extranjeros, lo expulsaron del país; cayó en batalla en Stiklestad al intentar recuperar su trono. Tras su muerte fue pronto venerado como mártir de la fe, se reportaron milagros en su tumba en Nidaros (Trondheim), y se convirtió en el santo nacional perdurable y patrono de Noruega, honrado como su "rey eterno".
Citas escogidas
“Mejor perder una corona por Cristo que conservar un reino traicionándolo.”
“Gobierna a tu pueblo como pastor, no como lobo, recordando que responderás por cada alma.”
“Planta la fe en tierra dura, y riégala, si es necesario, con tu propia sangre.”
Crucis