San Óscar Romero
San Óscar Romero nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, El Salvador, y murió el 24 de marzo de 1980 en San Salvador. Ordenado sacerdote y más tarde consagrado obispo, era considerado un eclesiástico cauto y de temperamento libresco cuando fue nombrado arzobispo de San Salvador en 1977. Pero el asesinato de un sacerdote amigo suyo y la creciente violencia contra los pobres de su país lo transformaron en un valiente y elocuente defensor de la dignidad humana en medio de una brutal represión en vísperas de la guerra civil.
A través de sus ampliamente escuchadas homilías, denunció la injusticia, los asesinatos y la tortura, y suplicó por la paz, convirtiéndose en la voz de los que no tenían voz. Al día siguiente de pedir públicamente a los soldados que dejaran de cometer matanzas injustas, fue asesinado a tiros mientras celebraba la Misa, cayendo cerca del altar en el momento de ofrecer la Eucaristía. Honrado como mártir de la fe, fue canonizado en 2018 por el papa Francisco.
Citas escogidas
“No existe verdadero amor de Dios que aparte los ojos del sufrimiento de un hermano.”
“Cuando olvidamos al hermano que tenemos delante, nuestras oraciones no se elevan más allá del techo.”
“La Iglesia existe para servir a los más pequeños, porque en sus rostros el Señor sigue esperando ser amado.”
Crucis