Santos y autores

Santa Radegunda

Santa Radegunda nació hacia el año 520, princesa de Turingia, y murió el 13 de agosto de 587 en Poitiers, en la Galia (actual Francia). Capturada de niña en medio de las guerras que destruyeron su patria, fue llevada como botín de guerra por el rey franco Clotario I y criada para ser su esposa. Profundamente cristiana y atraída desde la corte misma por una vida de oración y caridad, soportó un matrimonio infeliz con un esposo brutal, y cuando este hizo asesinar a su hermano, finalmente huyó del palacio.

Con la ayuda de un obispo que la ordenó diaconisa, abrazó la vida religiosa y fundó el monasterio de la Santa Cruz en Poitiers, uno de los primeros grandes conventos femeninos de la Galia, donde vivió con humildad entre sus monjas, sirviendo a los enfermos y a los pobres. Obtuvo para la comunidad una reliquia de la Vera Cruz, con ocasión de la cual el poeta Venancio Fortunato compuso los célebres himnos que todavía se cantan en la liturgia de la Iglesia. Es venerada como santa, modelo de una reina que eligió a Cristo antes que un trono.

Citas escogidas

“El alma que lo da todo a Dios descubre que no ha perdido nada y lo ha ganado todo.”
— Santa Radegunda
“Sirve a los más humildes con reverencia, pues la grandeza en el cielo se mide por el amor en la tierra.”
— Santa Radegunda
“Lava las llagas del leproso con tus propias manos, y estarás cuidando el mismo cuerpo de Cristo.”
— Santa Radegunda