San Simeón de Jerusalén
San Simeón de Jerusalén fue, según la tradición temprana conservada por los historiadores Hegesipo y Eusebio, un pariente del Señor, hijo de Cleofás, tenido por tío o pariente cercano de Jesús, y por tanto de la familia de la que procedían los primeros dirigentes de la Iglesia de Jerusalén. Tras el martirio de Santiago el Justo, primer obispo de la ciudad santa, Simeón fue elegido para sucederlo y apacentar la Iglesia madre de Jerusalén.
Guio a aquella comunidad a través de graves pruebas, incluida, según la tradición, la huida de los cristianos a Pella antes de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70, de manera que la Iglesia sobrevivió a la catástrofe. Gobernó la sede durante muchos años hasta llegar a una edad muy avanzada. Durante la persecución bajo el emperador Trajano, cuando las autoridades buscaban a quienes descendían de la estirpe real de David y a los seguidores de Cristo, Simeón, ya muy anciano, fue denunciado, torturado y ajusticiado mediante crucifixión hacia el año 107. Es venerado como santo y mártir; su memoria se celebra el 18 de febrero.
Crucis