San Teobaldo de Provins
San Teobaldo de Provins (1017 – 30 de junio de 1066), también llamado Thibault, nació en el seno de una familia noble en Provins, en el condado de Champaña, Francia. Destinado por su cuna a una carrera militar y cortesana, se sintió en cambio atraído por el ejemplo de los eremitas del desierto y, renunciando a su rango y a su herencia, partió con un compañero para vivir como pobre peregrino, sosteniéndose con el trabajo manual como cantero, carbonero y peón de labranza mientras peregrinaba a santuarios como Compostela y Roma.
Finalmente se estableció como ermitaño en Salanigo, cerca de Vicenza, en el norte de Italia, donde su santidad atrajo discípulos. Allí fue ordenado sacerdote y, durante un tiempo, se le unieron sus propios padres, que habían venido a buscarlo y abrazaron la vida religiosa. Murió en su ermita en 1066 y fue canonizado apenas diecisiete años después, en 1073, convirtiéndose en patrono de los carboneros y, por la semejanza de su nombre, invocado por algunos contra diversas dolencias.
Crucis