Santa Teodora de Alejandría
Santa Teodora de Alejandría vivió, según su vida tradicional, en el siglo V en Egipto. Mujer casada de Alejandría, cayó en el pecado del adulterio, y cuando recobró el juicio quedó tan abrumada por el remordimiento que resolvió pasar el resto de su vida en la más estricta penitencia. Para ocultarse y escapar de ser reconocida, se cortó el cabello, se vistió de hombre y entró en un monasterio masculino bajo el nombre de Teodoro, donde vivió con austeridad y fue estimada por su humildad y obediencia.
Su penitencia fue puesta a dura prueba: acusada falsamente de haber engendrado un hijo con una mujer de una posada cercana, no intentó defenderse, sino que aceptó la expulsión y la deshonra, y crio al niño en la pobreza fuera de las puertas del monasterio, soportando la vergüenza en silencio durante años antes de ser readmitida. Solo después de su muerte se descubrió su verdadera identidad, y su inocencia. Su historia, apreciada durante largo tiempo tanto en Oriente como en Occidente, es honrada como un ejemplo admirable de arrepentimiento humilde y oculto.
Citas escogidas
“Soporta con paciencia las pruebas que vengan, pues el oro solo se acrisola en el horno.”
“El discernimiento es mayor que toda virtud, pues le dice al alma cuándo doblegarse y cuándo mantenerse firme.”
“No te dejes vencer por las tormentas de la tentación; el alma que las soporta se hace fuerte.”
Crucis