Santo Toribio de Mogrovejo
Santo Toribio de Mogrovejo nació el 16 de noviembre de 1538 en Mayorga, España, y murió el 23 de marzo de 1606 en Saña, Perú. Brillante abogado y juez —y, cosa notable, laico— fue elegido por el rey y el papa para ser arzobispo de Lima, la vasta y turbulenta sede de la América del Sur española. Ordenado y consagrado, cruzó el océano para asumir una misión que él mismo no había buscado.
Durante más de veinticinco años trabajó por reformar y edificar la Iglesia en el Perú, viajando incesantemente por montañas y selvas para visitar su inmensa diócesis, celebrando sínodos y concilios que moldearon la Iglesia latinoamericana durante siglos, y aprendiendo lenguas indígenas para catequizar y confirmar él mismo a los pueblos nativos. Fue un defensor intrépido de los indígenas frente a los abusos de los funcionarios coloniales, y confirmó y alentó a una generación naciente de santos, entre ellos Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. Canonizado en 1726, es honrado como patrono de los obispos de América Latina.
Citas escogidas
“El pastor debe buscar al rebaño donde vive, recorriendo los caminos más difíciles para llegar hasta los más pequeños.”
“Enseña la fe con paciencia a todos los pueblos, pues toda alma tiene derecho a conocer a su Salvador.”
“Mejor el viaje largo y difícil hacia una sola alma perdida, que la comodidad entre los muchos ya hallados.”
Crucis