San Wolfgango de Ratisbona
San Wolfgango de Ratisbona (c. 934 – 31 de octubre de 994) nació en Suabia y se educó en la abadía de Reichenau. Erudito dotado, enseñó en la escuela catedralicia de Tréveris y trabajó por la reforma de aquella iglesia antes de hacerse monje en la gran abadía de Einsiedeln. Enviado como misionero entre los magiares de la región de Panonia, fue llamado de nuevo y, en 972, consagrado obispo de Ratisbona, en Baviera.
Como obispo demostró ser uno de los pastores más destacados de su época: reformó los monasterios de su diócesis, restableció la estricta observancia benedictina en San Emerano, promovió la educación y fue célebre por su elocuente predicación, su austeridad personal y su generosa caridad hacia los pobres, quienes lo llamaban su amigo. Sirvió durante un tiempo como preceptor del futuro emperador Enrique II, él mismo santo. Célebre por su humildad, en cierto momento buscó retirarse a un eremitorio. Fue canonizado en 1052 y se convirtió en uno de los santos más populares de Baviera y el sur de Alemania.
Crucis