Santos y autores

Santos Ponciano e Hipólito

Los santos Ponciano e Hipólito son honrados juntos como mártires cuya historia es una historia de reconciliación. Ponciano fue obispo de Roma de 230 a 235, mientras que Hipólito era un sacerdote y teólogo romano, docto y riguroso —uno de los escritores cristianos más prolíficos de su tiempo— que había caído en el cisma, tan opuesto a lo que juzgaba la laxitud de ciertos papas que un grupo lo había proclamado antipapa rival.

Cuando estalló la persecución del emperador Maximino el Tracio en el año 235, ambos fueron arrestados y condenados juntos al trabajo mortal en las minas de la isla de Cerdeña. Allí, en el sufrimiento compartido, Hipólito se reconcilió con la Iglesia, y Ponciano, que ya había renunciado al papado para que un sucesor pudiera gobernar libremente, alentó a su compañero de prisión; ambos murieron a causa de las penalidades y fueron venerados como mártires. Sus cuerpos fueron llevados más tarde de regreso a Roma y sepultados con honor, y la Iglesia guarda su memoria común el 13 de agosto.