Santos y autores

Visión de la Beata Ana Catalina Emmerich

La beata Ana Catalina Emmerich nació el 8 de septiembre de 1774 en el seno de una pobre familia campesina en Flamschen, cerca de Coesfeld, en Westfalia, Alemania. Desde la infancia fue de naturaleza profundamente orante y enfermiza, y tras largas dificultades entró en un convento agustino en Dülmen en 1802. Cuando su convento fue suprimido en las convulsiones de la época, quedó postrada en cama, y desde alrededor de 1812 se relató que llevaba en su cuerpo los estigmas, las llagas de Cristo, lo que suscitó tanto asombro como investigación.

Durante sus años de enfermedad recibió gran cantidad de visiones místicas de la vida, la Pasión y la muerte de Cristo, de la Santísima Virgen y de la Iglesia primitiva, que fueron puestas por escrito por el poeta Clemens Brentano, quien la visitaba a diario. Estos relatos, publicados más tarde como La dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y La vida de la Santísima Virgen María, se hicieron ampliamente leídos e influyentes. Cabe señalar que los estudiosos debaten cuánto del texto publicado refleja sus propias visiones y cuánto la elaboración literaria de Brentano, y por esta razón la Iglesia, al beatificarla en 2004, se centró en la santidad de su vida más que en pronunciarse sobre los escritos. Murió el 9 de febrero de 1824.

Citas escogidas

“Vi a pastores absortos en ideas peligrosas para la Iglesia, construyendo una iglesia grande, extraña y extravagante: todos debían ser admitidos, unidos y dotados de iguales derechos.”
— Visión de la Beata Ana Catalina Emmerich, Dülmen, Alemania — visión del 13 de mayo de 1820
“Vi la basílica de San Pedro socavada por una secta secreta y azotada por tormentas; pero fue librada en el momento de mayor angustia, y la Santísima Virgen extendió su manto sobre ella.”
— Visión de la Beata Ana Catalina Emmerich, Dülmen, Alemania — visión del 13 de mayo de 1820
“Aunque no quedara más que un solo católico, la Iglesia volvería a triunfar, porque no se apoya en los consejos e inteligencia humanos.”
— Visión de la Beata Ana Catalina Emmerich, Dülmen, Alemania (1820-1823)