Blog · 23 de agosto de 2026

Cuando el Diablo Demostró la Eucaristía

Allá por el siglo XVI, el mundo se fracturaba. La Reforma Protestante estaba en pleno apogeo, y en toda Europa la gente debatía ferozmente si Jesús estaba verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía o si la Misa era solo un memorial simbólico.

En 1566, en la ciudad francesa de Laon, Dios decidió zanjar el debate de una manera que ningún teólogo jamás podría. Permitió una guerra espiritual pública—tan innegable, tan meticulosamente documentada, que convirtió a miles de personas en el acto.

Un Escenario Público en Laon

Comenzó con una joven llamada Nicola Aubry, que sufría una posesión aterradora e inconfundible. Cuando las oraciones ordinarias fracasaron, quedó claro que no se trataba de un espíritu de bajo nivel; la entidad que causaba la aflicción era el mismísimo Belcebú.

El obispo local, Luis de Brézé, tomó una medida inusual. Para disipar los rumores y asegurar total transparencia, realizó el exorcismo públicamente en la Catedral de Laon. A lo largo de varias semanas, aproximadamente 150,000 personas desfilaron para presenciar los hechos—entre ellos notarios reales, académicos universitarios y una enorme multitud de protestantes calvinistas que llegaron decididos a desenmascarar todo como un fraude.

Cuando la Autoridad Humana Fracasa

Durante las sesiones públicas, varios ministros protestantes dieron un paso al frente, confiados en poder expulsar al espíritu o demostrar que los sacerdotes católicos estaban fingiendo. Un predicador abrió un libro de himnos y oraciones reformadas para leer sobre la joven.

Belcebú se rió en su cara, burlándose de él: "¡Ja, ja! ¿Crees que tus oraciones e himnos me causan algún dolor? ¿No sabes que son míos? ¡Yo ayudé a componerlos!"

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