Papa san Ponciano
El papa san Ponciano gobernó la Iglesia romana de 230 a 235. Su pontificado es notable por un gesto de reconciliación: presidió un sínodo romano que confirmó la condena de ciertas enseñanzas, y sin embargo durante su reinado comenzó a sanar el largo cisma del antipapa Hipólito. Cuando el emperador Maximino el Tracio lanzó una persecución contra los dirigentes de la Iglesia en el 235, tanto Ponciano como Hipólito fueron arrestados y condenados juntos a las mortíferas minas de Cerdeña, isla que los romanos llamaban «la isla de la muerte».
Sabiendo que ya no podría gobernar desde tal destierro, Ponciano renunció al papado el 28 de septiembre de 235, un acto de humildad que es la primera abdicación papal fechada con certeza en la historia y que liberó a la Iglesia romana para elegir un sucesor. Él e Hipólito, reconciliados por fin, murieron a causa de sus sufrimientos en las minas, y sus cuerpos fueron llevados posteriormente de vuelta a Roma y venerados como mártires. Se celebra junto con san Hipólito el 13 de agosto.
Citas escogidas
“Soporta el exilio y los trabajos forzados por la fe con un corazón sereno y confiado.”
“Renuncia incluso a tu cargo por la paz de la Iglesia, si la caridad lo exige.”
“El primer cuidado del pastor es el bien del rebaño, no la conservación de su cargo.”
Crucis