Santa Bernardita Soubirous
Santa Bernardita Soubirous nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes, en el sur de Francia, la mayor de los hijos de una pobre familia de molineros, y murió el 16 de abril de 1879 en Nevers. Enfermiza, asmática y sin instrucción, tenía catorce años cuando, en 1858, la Santísima Virgen María se le apareció dieciocho veces en una gruta de Massabielle. Durante estas apariciones María pidió oración y penitencia, reveló un manantial oculto cuyas aguas se asociarían con numerosas curaciones, y, al ser preguntada por su nombre, respondió: «Yo soy la Inmaculada Concepción» —palabras que Bernardita no comprendía pero repitió fielmente.
Sometida a un intenso interrogatorio por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas, jamás vaciló en su relato sencillo y coherente. Rehuyendo la fama que llegó a Lourdes —hoy uno de los grandes santuarios de peregrinación del mundo—, ingresó en las Hermanas de la Caridad de Nevers, donde vivió oculta y con frecuencia sufriendo hasta su temprana muerte. Fue canonizada en 1933, honrada no por las apariciones en sí, sino por su humilde santidad, y su cuerpo es venerado como incorrupto.
Citas escogidas
“El alma pura es un espejo en el que Dios puede verse a sí mismo sin distorsión.”
“La Virgen me usó como una escoba y me puso de nuevo en mi rincón — así debe ser con toda alma que Dios usa.”
“Fui elegida no porque fuera la más grande, sino porque era la más pequeña — Dios ama a los pequeños.”
Crucis