Santos y autores

San Padre Pío de Pietrelcina

San Padre Pío nació con el nombre de Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, en el sur de Italia, y murió el 23 de septiembre de 1968 en San Giovanni Rotondo, donde vivió la mayor parte de su vida sacerdotal. Ingresó de joven en los Franciscanos Capuchinos, tomando el nombre de Pío, y fue ordenado sacerdote en 1910. En 1918, mientras oraba ante un crucifijo, recibió los estigmas visibles —las llagas de Cristo—, que llevó durante cincuenta años hasta su muerte, un fenómeno que suscitó tanto una intensa devoción como una prolongada investigación por parte de las autoridades eclesiásticas.

Célebre como místico e infatigable confesor, pasaba largas horas cada día en el confesionario, donde se le atribuía el don de leer los corazones y de conducir a incontables almas de vuelta a Dios. Se le atribuyeron numerosas gracias extraordinarias y curaciones por su intercesión. Movido por la compasión hacia los enfermos, fundó el hospital Casa Sollievo della Sofferenza ('Casa Alivio del Sufrimiento'). Fue canonizado por el papa San Juan Pablo II en 2002.

Citas escogidas

“Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.”
— San Padre Pío de Pietrelcina
“Sé paciente contigo mismo sobre todas las cosas — Dios es paciente contigo; Él no exige la perfección de la noche a la mañana, sino la fidelidad a lo largo de toda una vida, y eso Él lo recompensará.”
— San Padre Pío de Pietrelcina
“Sé amable con todos, pues no sabes qué batallas están librando; una palabra amable en el momento oportuno puede ser la gracia que Dios use para apartar a un alma del borde de la desesperación.”
— San Padre Pío de Pietrelcina